El 80% es la hipoteca estándar: cómo se calcula, cuánto ahorro necesitas y cómo mejorar sus condiciones.
El 80% es el punto de partida de casi todas las hipotecas en España: el porcentaje en el que el banco está cómodo y ofrece sus mejores condiciones. Aquí verás cómo se calcula exactamente, cuánto dinero necesitas tener ahorrado y cómo mejorar lo que te ofrecen.
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Banco de España – HipotecasBanco de España – Relación entre préstamo y garantíaDesde que en 2008 cambiaron las reglas del crédito inmobiliario, el 80% se convirtió en el punto de partida de casi todas las hipotecas en España. No es un capricho del banco: es el porcentaje a partir del cual la entidad considera que, si tiene que ejecutar la vivienda, recupera el préstamo sin perder dinero. Por eso, para la mayoría de compradores, el 80% es lo que se ofrece por defecto.
Eso no significa que sea un techo: el 90 e incluso el 100% existen para perfiles concretos. Pero el 80% es el escenario en el que el banco está cómodo, y eso se nota en las condiciones: tipo más bajo, menos productos vinculados y más margen de negociación. Pedir el 80% cuando puedes permitirte la entrada suele ser la decisión más sensata.
Aquí explico cómo se calcula exactamente ese 80%, cuánto dinero necesitas tener ahorrado para afrontarlo y cómo mejorar sus condiciones. Si lo que quieres es comparar con el 90 y el 100, tienes la comparativa entre 80, 90 y 100% en el blog.
La regla que más confusiones genera es esta: el banco financia el 80% del menor entre el valor de tasación y el precio de compra, no de uno u otro. Es decir, toma el número más bajo de los dos y sobre ese calcula el 80%. Por eso una tasación corta puede fastidiar una compra que parecía cuadrada.
Si tasación y precio coinciden, todo encaja: el 80% se calcula sobre esa cifra y necesitas el 20% restante en efectivo. Si la tasación sale por encima del precio, no pasa nada: el banco usa el precio (el menor) y el cálculo es el mismo. El problema llega cuando la tasación sale por debajo del precio: el banco usa la tasación y tú tienes que cubrir, en efectivo, la diferencia entre precio y tasación, además del 20%.
Por eso, antes de comprometerse, conviene tener una idea realista de cómo puede salir la tasación. La tabla lo muestra para una vivienda de 200.000 €:
| Escenario | Base (menor) | 80% financiado | Efectivo del comprador |
|---|---|---|---|
| Tasación = precio (200.000 €) | 200.000 € | 160.000 € | 40.000 € (20%) |
| Tasación > precio (220.000 / 200.000 €) | 200.000 € | 160.000 € | 40.000 € (20%) |
| Tasación < precio (180.000 / 200.000 €) | 180.000 € | 144.000 € | 56.000 € (28%) |
Con el 80% calculado, lo siguiente es sumar lo que necesitas en efectivo. Son dos bloques. El primero, la entrada: el 20% del precio que el banco no financia. Para 200.000 €, son 40.000 €. El segundo, los gastos de compraventa: notaría, registro, impuestos y tasación, que en Madrid rondan el 10-12% (el ITP es del 6%). Para 200.000 €, otros 14.000 € aproximadamente.
En total, en el escenario estándar del 80%, necesitas tener ahorrados unos 54.000 € para una vivienda de 200.000 €: 40.000 de entrada y 14.000 de gastos. Es la cifra que más sorprende a quien llega sin haber hecho números: no basta con el 20%, hay que sumar los gastos.
Si la tasación sale baja y el banco financia menos, esa cifra crece. Y si compras en obra nueva, el ITP se sustituye por el IVA del 10% más AJD, lo que sube los gastos. Nuestra calculadora de capacidad de compra te da tu cifra exacta según tu sueldo y ahorro.
El 80% es el escenario donde más margen hay para negociar, porque el banco ya está cómodo con el riesgo. Tres palancas marcan la diferencia. La primera, el tipo de interés: presentar el expediente a varios bancos a la vez te da ofertas reales para comparar y bajar el tipo. La segunda, los productos vinculados (seguros, tarjetas, nómina): cuantos menos aceptes, mejor el tipo, pero más coste oculto; conviene calcular el coste real de cada vinculado.
La tercera, el plazo: un plazo más largo baja la cuota pero sube los intereses totales; uno más corto hace lo contrario. Lo razonable es elegir el plazo que te deje una cuota cómoda sin alargar de más. Y por encima de todo, un CIRBE limpio y un ratio de endeudamiento holgado te dan la mejor posición para negociar.
Añadir un cotitular con ingresos también mejora las condiciones, porque reduce el ratio de la operación. Y si ya tienes una hipoteca y quieres cambiarla a este escenario, la subrogación o la novación son las vías para renegociar.
Aunque el 90 o el 100% suenan atractivos cuando no tienes mucho ahorro, quedarte en el 80% tiene ventajas reales si puedes permitirte la entrada. La cuota es más baja, los intereses totales menores y el banco te ofrece mejor tipo porque asume menos riesgo. A largo plazo, la diferencia entre un 80 y un 100 puede ser decenas de miles de euros en intereses.
Además, entrar con un 20% de entrada te da colchón si la vivienda se revaloriza o si en el futuro quieres vender: empiezas con patrimonio neto, no endeudado al máximo. Y si ocurre un imprevisto (bajada de ingresos, necesidad de vender rápido), tener una cuota menor y un préstamo más pequeño te da margen de maniobra.
La regla: pide el 80% si tienes el ahorro, y solo sube al 90-100% si de verdad lo necesitas y tu capacidad de pago lo aguanta. Si quieres ver la diferencia en cifras, nuestra página de hipotecas al 100% muestra cuánto cambia la cuota y los intereses en cada escenario.
Sobre el menor de los dos. El banco toma el valor más bajo entre tasación y precio de compra y calcula el 80% sobre ese. Si coinciden, no hay duda; si la tasación sale más baja, el banco financia menos y tú debes cubrir la diferencia en efectivo.
Aproximadamente el 30-32% del precio de la vivienda: el 20% de entrada que el banco no financia y un 10-12% de gastos de compraventa (ITP al 6% en Madrid, notaría, registro, gestoría y tasación). Para una vivienda de 200.000 €, unos 54.000 €.
Sí, y es el escenario donde más margen hay. Presentar el expediente a varios bancos a la vez te da ofertas reales para comparar. Un CIRBE limpio, un ratio de endeudamiento holgado y pocos productos vinculados te dan la mejor posición para bajar el tipo.
El banco financia el 80% de la tasación (el menor), no del precio. Si tasan la vivienda en 180.000 € y la compras en 200.000 €, el banco presta 144.000 € y tú debes poner 56.000 € en efectivo, no 40.000. Por eso conviene que la tasación no quede corta.
Si tienes ahorro para la entrada del 20%, casi siempre mejor el 80%: cuota más baja, menos intereses y mejor tipo. El 90% interesa cuando no tienes la entrada completa pero tu capacidad de pago es buena. La diferencia en intereses totales a 30 años puede ser de decenas de miles de euros.
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