Construir vivienda en suelo propio: desembolso por certificaciones de obra, proyecto visado y licencia, papel del arquitecto y del aparejador, carencia durante la obra y entidades que entran.
La hipoteca autopromotor financia la construcción de tu vivienda en un solar propio. Como el inmueble aún no existe, el banco desembolsa el dinero por fases según certifica el arquitecto, con carencia durante la obra. Aquí verás las diferencias con una hipoteca normal, los requisitos de proyecto y licencia, el papel del arquitecto y del aparejador, y qué entidades entran en este producto.
Más información oficial:
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM)Comunidad de Madrid – Tramitación urbanísticaUna hipoteca normal se concede sobre un inmueble que ya existe: el banco lo tasa, lo hipoteca y entrega el dinero de una vez. En la hipoteca autopromotor no hay inmueble todavía, solo un solar y un proyecto, y eso cambia todo el producto.
Como no puede hipotecar algo que no existe, el banco aprueba el importe total pero lo entrega en fases, a medida que la obra avanza y se certifica. La garantía es la suma del solar y el valor futuro de la vivienda terminada, que estima una tasación previa. El riesgo para el banco es mayor, por eso pide más documentación y control sobre la obra.
No hay que confundirla con la hipoteca de obra nueva: en la autopromotor tú eres el promotor y construyes; en la obra nueva compras a un promotor que ya construye el edificio. El trámite y el riesgo son distintos.
El desembolso por fases es la pieza clave de la autopromotor. El banco no entrega el dinero de golpe: lo libera en tramos cuando el arquitecto director certifica que una fase de la obra está terminada. Así el banco se asegura de que el dinero se destina realmente a la construcción y de que el inmueble va tomando valor.
Las fases habituales son cimentación, estructura y cubierta, cerramientos y fachadas, y acabados e instalaciones. En cada una, el arquitecto emite una certificación de obra que el banco revisa (a veces con verificación del aparejador) antes de autorizar la disposición siguiente. Esta tabla muestra el desembolso acumulado típico:
| Fase de obra | % del presupuesto liberado (acumulado) | Quién certifica |
|---|---|---|
| Cimentación | 20% | Arquitecto director |
| Estructura y cubierta | 45% | Arquitecto director |
| Cerramientos y fachadas | 70% | Arquitecto director |
| Acabados e instalaciones | 90% | Arquitecto director |
| Fin de obra | 100% | Cert. fin de obra + aparejador |
El banco no aprueba una autopromotor sin un proyecto sólido. Exige un proyecto básico y de ejecución visado por el Colegio de Arquitectos (en Madrid, el COAM), que es el que da validez técnica y legal a la construcción. Sin proyecto visado no hay hipoteca.
Junto al proyecto, pide el presupuesto de ejecución material firmado por el constructor o contratista, que es la base sobre la que el banco calcula el importe a financiar; la licencia de obra concedida por el Ayuntamiento (o, al menos, en trámite avanzado); la nota simple del solar y su referencia catastral; y una tasación estimativa de la vivienda terminada, que fija el valor futuro de la garantía.
Cuanto más avanzada esté la licencia al presentar el expediente, más rápido se aprueba. Por eso conviene iniciar la hipoteca cuando el proyecto está visado y la licencia ya se ha solicitado, no antes.
En una autopromotor, el banco no solo financia: también controla que la obra avance. Y lo hace a través de dos figuras técnicas. El arquitecto director dirige la obra y emite las certificaciones de avance que el banco usa para liberar cada disposición. Sin su certificado, el banco no suelta el tramo.
El aparejador (arquitecto técnico) supervisa la ejecución material y la calidad de la construcción; en muchos bancos interviene verificando que lo certificado por el arquitecto se corresponde con la realidad de la obra. Su papel da confianza al banco de que el dinero se está usando bien.
Por eso, elegir un arquitecto y un aparejador con experiencia en autopromoción no es solo una decisión técnica: acelera la hipoteca, porque sus certificaciones son la llave que abre cada desembolso. Nosotros coordinamos con el equipo técnico del cliente para que las certificaciones lleguen al banco en el momento justo.
Durante la construcción no pagas la cuota completa: solo los intereses del capital dispuesto hasta ese momento. Es lo que se llama carencia, y aligera la carga financiera mientras la vivienda no existe y no puedes habitarla ni alquilarla. A medida que se liberan fases, los intereses suben porque hay más capital dispuesto.
Cuando la obra termina, se tramita la obra nueva declarada y el certificado de fin de obra, y la hipoteca pasa a funcionar como un préstamo normal, con cuota completa de capital más intereses. Ese es el momento en que la carencia acaba.
No todos los bancos hacen autopromotor: es un producto técnico y de control, y muchas entidades prefieren no entrar. Las que sí lo hacen suelen ser las especializadas en autopromoción, y cada una tiene sus criterios de plazo, presupuesto máximo y municipios. Un broker que conozca qué entidad entra en cada proyecto evita meses de trámites muertos. Si quieres que lo estudiemos, pide un estudio hipotecario personalizado sin compromiso.
La financiación de una autopromotor se calcula sobre el menor entre el presupuesto de ejecución y el valor de tasación de la vivienda terminada, sumando el valor del solar. Lo habitual es que el banco financie hasta el 70-80% de ese conjunto.
Es decir, no se financia el 100% de la construcción: el promotor particular debe aportar parte del dinero, igual que en una compra normal. Y los gastos de licencia, proyecto y tasación corren de su cuenta, por lo que conviene tener previsto un colchón del 25-30% además de lo que financie el banco.
Que no hay inmueble terminado: el banco entrega el dinero por fases según avanza la obra, con carencia durante la construcción, y la garantía es el solar más el valor futuro de la vivienda. En una normal, el banco tasa y entrega el dinero de una vez sobre una vivienda que ya existe.
Por certificaciones del arquitecto director. El banco libera tramos a medida que cada fase (cimentación, estructura, cerramientos, acabados) se certifica, de modo que el dinero se destina a la construcción y el inmueble va tomando valor.
Proyecto básico y de ejecución visado por el Colegio de Arquitectos, presupuesto de ejecución firmado por el constructor, licencia de obra del Ayuntamiento (o en trámite avanzado), nota simple del solar y tasación estimativa de la vivienda terminada.
No. Durante la obra solo pagas los intereses del capital dispuesto hasta ese momento (carencia). Al terminar la obra y declarar la obra nueva, empieza la amortización normal con cuota completa de capital más intereses.
No todos: es un producto técnico y de control, y muchas entidades prefieren no entrar. Las que sí lo hacen suelen ser las especializadas en autopromoción, cada una con sus criterios de plazo, presupuesto y municipios. Un broker conoce qué entidad entra en cada proyecto.
Consulta gratuita y sin compromiso. Te respondemos en menos de 2 horas.